Dos his­to­rias de clien­tes chi­le­nos — Marca­das por la pri­mera máquina Ponsse en el país

En fores­tación, no todas las car­re­ras pro­fe­sio­na­les se defi­nen por un título; algu­nas se defi­nen por las máqui­nas que las sus­ten­tan. Para Freddy Rebol­ledo y Lorenzo Cid, dos pro­fe­sio­na­les chi­le­nos que comenza­ron como ope­ra­do­res y más tarde se con­vir­tie­ron en direc­ti­vos, su pri­mer con­tacto con Ponsse supuso algo más que un hito tec­noló­gico. Defi­nió su men­ta­li­dad téc­nica, su ética de tra­bajo y su camino a seguir.

Sus his­to­rias son dife­ren­tes, pero com­par­ten una base común: apren­der de la máquina, crecer a través de la disciplina téc­nica y crear empre­sas basa­das en la fia­bi­li­dad, la cul­tura del man­te­ni­miento y el res­peto por el oficio.

Apren­der de la máquina

Freddy comenzó su car­rera en 1991 como ope­ra­dor de maqui­na­ria fores­tal, y se formó ínte­gra­mente en la cabina en campo, en el tal­ler y en la reso­lución de proble­mas en tiempo real. Diez años des­pués, le invi­ta­ron a con­ver­tirse en socio de una nueva empresa de ser­vicio que uti­lizaba maqui­na­ria usada de Ponsse para dar soporte a gran­des cont­ra­tos fores­ta­les. El cam­bio lo lle­varía de ope­ra­dor a empren­de­dor.

Las máqui­nas Ponsse con las que tra­ba­ja­ron fue­ron de las pri­me­ras en lle­gar a Chile.
Cuando Freddy asu­mió el cargo de direc­tor ejecu­tivo, diri­gió la empresa sigui­endo la misma lógica que había apren­dido en la máquina: man­te­nién­dose al tanto de las ope­racio­nes coti­dia­nas, basán­dose en los datos y teniendo en cuenta las rea­li­da­des téc­nicas.

No eran nue­vas, pero se con­vir­tie­ron en una escuela téc­nica. Gracias a una sólida capaci­tación mecá­nica interna y a un man­te­ni­miento pre­ven­tivo rigu­roso, Freddy y su equipo adqui­rie­ron un pro­fundo conoci­miento de todos los sis­te­mas y com­po­nen­tes.
Esas máqui­nas funcio­na­ron durante casi una década en múl­tiples cent­ros de cosecha y acla­reo, alcanzando cifras de vida útil excepcio­na­les, que a menudo supe­ra­ban las 35 000 — 40 000 horas de funcio­na­miento.

La clave no fue la suerte, sino la cul­tura. Los ope­ra­do­res y mecá­nicos estu­dia­ron las máqui­nas, lle­va­ron a cabo repa­racio­nes impor­tan­tes en las pro­pias ins­ta­lacio­nes y desar­rol­la­ron una men­ta­li­dad cent­rada en el man­te­ni­miento. Años más tarde, cuando Freddy pasó a ser direc­tor gene­ral, tras­ladó esa misma lógica basada en la expe­riencia en campo a su labor de lide­razgo: cercana a las ope­racio­nes, basada en datos y fun­da­men­tada en la rea­li­dad téc­nica.

Con­ver­tir una máquina parada en una opor­tu­ni­dad

La trayec­to­ria de Lorenzo comenzó en 1986 como ope­ra­dor de forwar­der. A princi­pios de la década de 1990, cuando se incor­po­ra­ron las máqui­nas Ponsse a su empresa, se dio cuenta de que un har­ves­ter con unas 18 000 horas de funcio­na­miento estaba parada debido a averías meno­res. En lugar de rehuir el problema, pidió asu­mirlo como un reto per­so­nal.

Con un gran interés por la mecá­nica, diag­nos­ticó proble­mas, cor­ri­gió detal­les y vol­vió a poner la máquina en pro­ducción. Poco des­pués, reci­bió capaci­tación a nivel de fábrica por parte de un especia­lista de Ponsse, lo que le per­mi­tió pro­lon­gar la vida útil de la máquina en unas 8000 horas adicio­na­les, con una dis­po­ni­bi­li­dad sólida.

Esa expe­riencia marcó su visión a largo plazo de la marca: una tec­no­logía fiable, capaz de adap­tarse a dife­ren­tes con­dicio­nes de cosecha y diseñada para ren­dir al máximo cuando se cuenta con los conoci­mien­tos téc­nicos adecua­dos.

Más tarde, cuando se exter­na­liza­ron las ope­racio­nes de cosecha, Lorenzo pasó a for­mar parte del grupo de tra­ba­ja­do­res que creó una nueva empresa de ser­vicio. Ahora es socio de dos empre­sas de ser­vicio fores­tal que ges­tio­nan flo­tas mix­tas y sigue valo­rando a Ponsse por sus nor­mas, serie­dad y capaci­dad de asis­tencia regio­nal.

Cuando Freddy asu­mió el cargo de direc­tor ejecu­tivo, diri­gió la empresa sigui­endo la misma lógica que había apren­dido en la máquina: man­te­nién­dose al tanto de las ope­racio­nes coti­dia­nas, basán­dose en los datos y teniendo en cuenta las rea­li­da­des téc­nicas.

De los valo­res de los equi­pos a los valo­res de la empresa

Ambas his­to­rias refle­jan el mismo patrón: la disciplina de la máquina se con­vierte en disciplina empre­sa­rial. Robus­tez. Método. Man­te­ni­miento pre­ven­tivo. Mejora con­ti­nua. Res­peto por el proce­di­miento. No se tra­taba única­mente de requi­si­tos téc­nicos, sino que tam­bién se con­vir­tie­ron en princi­pios de ges­tión.

Freddy des­taca que uno de los fac­to­res clave del éxito inicial fue apro­vec­har al máximo las máqui­nas usa­das ya paga­das antes de inver­tir en nue­vas flo­tas, lo que per­mi­tió reducir la pre­sión financiera al tiempo que se reforzaba la soli­dez ope­ra­tiva. Lorenzo des­taca la curio­si­dad téc­nica y la res­pon­sa­bi­li­dad como el impul­sor del creci­miento.

La expe­riencia reforzó la opi­nión que Lorenzo tenía de Ponsse: una tec­no­logía fiable que se adapta a las dis­tin­tas con­dicio­nes de cosecha y ofrece resul­ta­dos cuando cuenta con el res­paldo de los conoci­mien­tos téc­nicos y la asis­tencia adecua­dos.

Con­ti­nuar el camino con ponsse

En la actua­li­dad, tanto Freddy como Lorenzo están al frente de sus res­pec­ti­vas empre­sas, Mec­harv S.A. y SER­FOC LTDA., y siguen siendo clien­tes acti­vos de Ponsse, ya que con­tinúan con­fiando en la marca para sus ope­racio­nes actua­les. Freddy cuenta con un cabezal proce­sa­dor H8HD HH360 mon­tado en una exca­va­dora Doo­san y pronto ampliará su flota con dos Bear y dos Elep­hant King para un nuevo pro­yecto de cosecha de euca­lip­tos en pen­dien­tes pro­nuncia­das. Lorenzo tam­bién uti­liza un H8HD HH360 mon­tado en una exca­va­dora Sany.

Para ambos, el pre­sente con­firma lo que sus his­to­rias ya han demo­strado: una con­fianza dura­dera basada en el ren­di­miento, la asis­tencia téc­nica y una filo­sofía de tra­bajo que apren­die­ron desde el princi­pio y en la que siguen con­fiando hoy en día.

Freddy y Lorenzo com­par­ten un men­saje para los jóve­nes ope­ra­do­res: con­si­de­ren su tra­bajo como un recor­rido a largo plazo, no solo como un empleo. Conozcan a fondo la máquina, apor­ten mejo­ras y actúen con res­pon­sa­bi­li­dad y crea­ti­vi­dad. Porque, a veces, una car­rera pro­fe­sio­nal no comienza con un ascenso. Comienza con una máquina y la deci­sión de compren­derla de ver­dad.